Afirmar que Vetiver hizo el disco más pop de su carrera no es realizar un juicio negativo o despectivo; decir que en su expedición por ese género logró su trabajo más liviano e inconsistente de su muy buena discografía, sí lo es. Era difícil imaginar que The Errant Charm, el quinto disco de la banda liderada por Andy Cabic, tomaría ese rumbo.

Los de San Francisco siempre fueron los que mantuvieron de manera más homogénea el sonido tradicional del folk norteamericano y los menos “freaks” de la denominada escena freak folk, surgida a principios de la década pasada con Devendra Banhart como abanderado.

Primeros segundos de “It´s beyond me” y… déjavu. El recurso de utilizar una pequeña distorsión como una suave base y mantenerla hasta el final es muy similar al del comienzo de “Been so long”, primer tema de su mejor álbum hasta el momento: To Find me gone (Fat Cat Records, 2006). Pero la repetición del recurso no impide convertirlo, por lejos, en el mejor momento del disco.

Tampoco le impide renovar esa sensación de que Andy Cabic posee una sorprendente habilidad para hacer este tipo de canciones folk con una atmósfera de sutil oscuridad que fluyen naturalmente, reconfortan, relajan y acarician. Como si esto es lo que realmente llevara en su ADN.

Por eso es más incomprensible aún el camino que empieza a recorrer el disco después de “Worsefor wear”, volviéndose cada vez más luminoso, acelerado y optimista. En busca de nuevos sonidos para crear el soundtrack ideal para una tarde del verano boreal, pierden el rumbo y caen en la intrascendencia.

Con buenas intenciones  y una excelente ejecución, pero sin innovar ni convencer, The errant charm deja un conjunto de temas tan fáciles de escuchar como de olvidar.

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