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Esta semana, doscientos periodistas canadienses nominaron a los diez candidatos para quedarse con el tradicional Polaris Music Prize -el símil del Mercury Music Prize en Norteamérica-, que cada año elige al mejor disco de la temporada. Al ver la lista de seleccionados, ¿alguien le cabe duda que el polo norte se convirtió en la principal fuente de sonidos interesantes de la década? (y eso que este año no corrieron The New Pornographers, Broken Social Scene y Wolf Parade, entre otros):

Arcade Fire – Neon Bible
The Besnard Lakes – The Besnard Lakes Are The Dark Horse
The Dears – Gang of Losers
Julie Doiron – Woke Myself Up
Feist – The Reminder
Junior Boys – So This Is Goodbye
Miracle Fortress – Five Roses
Joel Plaskett Emergency – Ashtray Rock
Chan VanGaalen – Skelliconnection
Patrick Watson – Close to Paradise

El ganador se conocerá el próximo 24 de septiembre y sucederá a Final Fantasy, quien obtuvo el último título gracias a su disco He Poos Clouds (Blocks/Tomlab, 2006). De paso, se embolsará la no despreciable suma de 20 mil dólares.

¿Cuál es el disco canadiense del año? Haga sus apuestas.